3. El Río de los Nombres
El río Pescados era su lugar favorito. Se sentaban en una roca plana mientras el sol se filtraba entre los jonotes y las caobas. Akin le contaba historias de su aldea en África, de un río al que llamaban "el que nunca duerme". Yatziri, a cambio, le enseñaba los nombres verdaderos de las cosas en náhuatl: atl para el agua, ehecatl para el viento que movía los jobos.
Un día, ella le confesó su miedo al futuro, a no saber qué quería ser. Akin escuchó el murmullo del río por un largo rato y luego dijo: "El agua no tiene prisa por llegar al mar. Solo fluye. Tú eres como este río, Yatziri. Tu camino ya es perfecto." Aquellas palabras, dichas con un acento que mezclaba el español con la música de su tierra natal, se le grabaron en el pecho como una caricia al alma.
NvVo-Rds
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