2. La Lección del Maíz
La milpa detrás de la casa era el orgullo de la familia. Un día, una plaga amenazó con devorar los brotes tiernos. Akin observó el daño con calma, arrancó una hoja enferma y la examinó al sol. "La naturaleza siempre da la respuesta antes de que llegue el problema", dijo.
En lugar de fumigar, le enseñó a Yatziri a preparar un repelente natural con ajo y chile sembrado por ellos mismos. Mientras mezclaban los ingredientes en una olla de barro, las manos de ella se mancharon con las de él al pasarle la cuchara de palo. Akin no corrigió su técnica; simplemente colocó su mano grande y morena sobre la de ella para guiar el movimiento, con un peso ligero y efímero. Fue un contacto de pura enseñanza, una transmisión de paciencia y respeto por la tierra que a Yatziri le pareció el gesto más amoroso que había recibido jamás.
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